Nuestra historia

Hacer pocas cosas, y hacerlas muy bien.

Sierra Bakery empezó con una mesa de mármol, un horno doméstico y la costumbre de hornear los domingos para la familia. Lo que era un ritual se volvió oficio, y el oficio se volvió una pequeña repostería en Ciudad de México.

Mesa con postres artesanales de Sierra Bakery
Preparación de la masa a mano sobre mármol

El proceso

Todo comienza de madrugada.

Antes de que abra la ciudad, ya hay mantequilla en punto pomada y bizcochos en el horno. Trabajamos con recetas propias que hemos ajustado durante años: menos azúcar, más sabor, texturas ligeras que se sienten limpias en boca.

Cada pieza se arma, se rellena y se decora a mano el mismo día en que se entrega.

El detalle

La decoración también es sabor.

Preferimos las líneas limpias, las flores naturales y los acabados sobrios. Nada que no se pueda comer, nada que sobre. La estética de un postre debe anticipar cómo va a saber.

Decoración de un postre con manga pastelera

Elaboración artesanal

Masas trabajadas a mano, tiempos de reposo respetados y horneado en tandas pequeñas. Sin atajos industriales.

Ingredientes frescos

Compramos poco y seguido: mantequilla, huevo, fruta de temporada y chocolate de origen. Lo que no está en su punto, no entra.

Atención personalizada

Cada pedido se conversa. Escuchamos la ocasión, el número de invitados y el estilo antes de proponer.

Amor por la repostería

Nos gusta el oficio: probar, ajustar, volver a probar. Un postre solo sale cuando nos emociona.

Interior luminoso de Sierra Bakery

Te esperamos

Pasa por una rebanada y un café, o escríbenos para planear tu pedido. Nos encanta acompañar celebraciones.

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